La mayoría de personas preferirían utilizar un audífono intra, es decir, alojado en el interior del oído. Sin embargo, en determinados casos estos modelos no son aconsejables, entre ellos si la pérdida auditiva es severa/profunda, si el canal auditivo es demasiado estrecho o si existe cerumen excesivo o supuraciones.
Llevar un solo audífono equivale a que una persona con miopía utilice un monóculo. La mayoría de personas con pérdida auditiva la tienen en los dos oídos, por lo que es lógico prescribir la adaptación de dos audífonos, es decir, una adaptación estereofónica o binaural. Este sistema conlleva múltiples ventajas: una audición mucho más natural, un campo auditivo más amplio, localización de la procedencia de la fuente sonora, sensación de relieve auditivo y una mejor comprensión de las palabras.
Adaptarse un audífono no es tan sencillo como ponerse unas gafas. Es necesario que el usuario reciba explicaciones detalladas sobre el funcionamiento de su ayuda auditiva y los correspondientes consejos de mantenimiento. Sólo de esta forma el usuario obtendrá un beneficio óptimo de su ayuda auditiva. Por otro lado, el usuario tardará un poco en acostumbrarse a una nueva forma de oír y, en esta etapa, el fonoaudiólogo puede ser de gran ayuda.
Acostumbrarse a una ayuda auditiva no es tan fácil como acostumbrarse a unas gafas. Y todavía es más difícil cuando el usuario ha convivido mucho tiempo con su pérdida auditiva. Sin embargo, con un poco de paciencia y siguiendo los consejos de su fonoaudiólogo, la mayoría de usuarios consiguen resultados plenamente satisfactorios y mejoran notablemente su calidad de vida. Solicite los consejos adecuados a su fonoaudiólogo: con un plan progresivo, irá acostumbrándose a su audífono hasta sentirte cómodo y satisfecho.
Esta pregunta es imposible de responder, puesto que depende absolutamente del grado de pérdida del usuario - puede ser leve, moderada, severa o profunda- , del tipo de instrumento - puede ser de bolsillo, concha, canal o microcanal- del circuito que incorpora - analógico, programable o digital- y de sus prestaciones adicionales. Por todo ello, sólo es posible facilitar un precio tras estudiar cada caso en concreto. Si lo desea, puede acudir sin ningún compromiso a un centro GAES, donde le atenderán gustosamente y le facilitarán información detallada.
Un audífono incorpora componentes miniaturizados y un circuito electrónico de alta tecnología. Este circuito no se limita a subir el volumen de los sonidos de su entorno, sino que compensa especialmente las frecuencias que su oído no percibe correctamente. Asimismo, todo instrumento auditivo cuenta con un micrófono, que capta el sonido del exterior, y con un auricular, que lo transmite de nuevo al oído una vez amplificado.
Un instrumento programable es de por sí mucho más versátil que un audífono convencional y ofrece mayores posibilidades de ajuste. La respuesta del circuito la efectúa un sofisticado programa informático, que calcula la respuesta en frecuencia, enfatizando especialmente las que corresponden al habla. Por último, un instrumento programable puede ajustarse con posterioridad al ajuste inicial, lo que permite al usuario la posibilidad de adaptarlo a sus necesidades a lo largo del tiempo.
El circuito de un instrumento digital es como un ordenador: es capaz de diferenciar los sonidos que corresponden al habla de aquellos que corresponden a ruido de fondo, enfatizando los primeros y amortiguando los segundos. La diferencia entre un circuito analógico y uno digital es equiparable a la diferencia entre un disco de vinilo y un compact disk.