La mayoría de pérdidas de audición son consecuencia de la evolución natural del sistema auditivo, conociéndose como PRESBIACUSIA. En menor grado, pueden ser originadas por una exposición prolongada a ruidos de fuerte intensidad, traumatismos craneales, efectos secundarios de algunos medicamentos y ciertas enfermedades que pueden perjudicar, dentro de su desarrollo, al sistema auditivo.
Determinados casos tienen solución médica o quirúrgica, tales como otoespongiosis, perforación del tímpano, otitis, etc. Cuando la solución médica no es aplicable, la adaptación de una ayuda auditiva puede solventar el problema de muchas de las personas afectadas. Lo importante es acudir cuanto antes al especialista otorrino: él determinará la naturaleza de su problema y le explicará las posibles soluciones.
Es un profesional fonoaudiólogo que, de acuerdo con su especialista otorrinolaringólogo, le recomendará LUEGO DE UN ESTUDIO DE SELECCIÓN DE AUDÍFONOS el modelo de audífono más adecuado y se responsabilizará de su correcta adaptación. Un buen fonoaudiólogo le propondrá una revisión trimestral gratuita para verificar el buen funcionamiento de su ayuda auditiva y comprobará periódicamente la evolución de su audición.
Una exposición prolongada a ruidos de fuerte intensidad puede ocasionar daños permanentes en el oído interno. Una vez producidos los daños, no existe tratamiento ni quirúrgico, por lo tanto la prevención es muy importante. GAES puede informarle acerca de los protectores auditivos más adecuados en función de su profesión o necesidades. Hoy en día, existen protectores especiales para músicos, para motoristas, para personas que trabajan en lugares muy ruidosos (industria textil, pilotos de aviación, etc.) que aportan protección al oído sin que el usuario quede incomunicado.
Uno de los más habituales es poner el volumen del televisor más fuerte de lo normal. También es frecuente tener problemas para seguir una conversación en entornos ruidosos (restaurantes o salas de fiesta) y al hablar por teléfono.
Negarse a aceptar el problema es lo más habitual. En un principio el afectado no se da cuenta, pues la pérdida auditiva no aparece de la noche a la mañana. Cuando los síntomas empiezan a hacerse más evidentes, la persona implicada suele rechazar inconscientemente su pérdida echando la culpa a los demás: es que hablas muy bajo, siempre estáis murmurando a mis espaldas... Y por último, si ya ha aceptado su pérdida, es habitual que rechace la posibilidad de utilizar audífonos yo no estoy sordo: no necesito ningún aparato. Mientras tanto, se generan actitudes inhabituales como irritabilidad, depresión e incluso puede llegarse al aislamiento social absoluto. Es muy importante ayudar a estas personas, mostrándoles cómo puede mejorar su calidad de vida al recuperar su capacidad de audición.
Los acúfenos o tinnitus afectan a la mitad de personas con pérdida auditiva y no tienen curación posible. Consciente de las graves consecuencias que pueden ocasionar los acúfenos para la persona que los padece, GAES -en colaboración con la firma Siemens- ofrece una terapia de habituación cuyo objetivo es llegar a convivir en armonía con nuestro propio tinnitus. La terapia combina el asesoramiento profesional con la utilización de un instrumento auditivo de alta tecnología.