03/11/2009
Estar expuestos a ruidos muy intensos, como el de los gimnasios, puede provocar un daño progresivo e incurable en el oído interno, dejando secuelas permanentes en la audición de las personas, según expertos.
Sumergir el oído en piscinas con aguas contaminadas puede producir infecciones en el conducto auditivo externo y en la membrana timpánica, manifestándose síntomas como dolor y secreciones.
Exponerse constantemente a sonidos de más de 85 decibeles (dB) puede tener consecuencias en la salud auditiva de los deportistas. Un claro ejemplo son los gimnasios que si bien se presentan como la gran solución para recibir el verano en forma, lo cierto es que estos centros de actividad física pueden provocar serios daños a la salud auditiva de sus socios. ¿La razón? El alto volumen en que escuchan la música.
Luis Ortega, Fonoaudiólogo de los Centros Auditivos Gaes en Chile, explica que “no es recomendable hacer deportes y escuchar música a un volumen muy alto. Si la actividad física se extiende por más de dos horas al día, el daño podría ser aún más fuerte”.
Música en los deportes: “amenaza constante para nuestros oídos”
La música con volumen alto produce una gran motivación física, fenómeno que se da con más frecuencia en las clases grupales donde se practica aeróbica, kick boxing, spinning, body pump y otras tantas disciplinas. Los participantes están encerrados en una sala con música que a menudo superan los 97 (dB), lo que puede causar un daño permanente en nuestros oídos, según los expertos.
Según los últimos estudios del Central Institute for the Deaf, una institución para personas con problemas de sordera de San Luis (Misuri, EE.UU.), señala que alrededor del 75% de la pérdida auditiva que padece una persona de término medio se debe al trato que ha dado a los oídos a lo largo de su vida, y no sólo al envejecimiento.
“El daño permanente del oído interno requiere una exposición prolongada en el tiempo con promedio de 8 horas diarias a 85 decibeles. En ese sentido, la música en los gimnasios puede ser peligrosa para los oídos.”, explicó el Dr. Carlos Celedón, Jefe del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Clínico de la Universidad de Chile.
El doctor agrega que “es recomendable bajar el volumen de la música y medir en los gimnasios el nivel de decibeles que hay al momento de practicar deporte, con el fin de evitar que se sobrepase el límite de 85 (db)”.
Proteger los oídos del agua
Los deportes acuáticos exponen el oído a una de las principales infecciones del los meses de verano: la otitis externa. Según explicó Celedón, “Sumergir el oído en aguas contaminadas (piscinas, río y mar) puede producir infecciones en el conducto auditivo externo y en la membrana timpánica, manifestándose síntomas como dolor y secreciones del oído (otorrea)”.
El doctor señala que las personas que practican sky acuático, al caer pueden golpear el oído contra el agua, produciéndose una lesión por compresión y expansión, lo que se deriva en una perforación timpánica, y sumado a la contaminación y a la humedad, puede provocar una inflamación del conducto auditivo externo y del oído medio.
“Si el cierre del conducto auditivo externo es de tal magnitud y se obstruye por completo, además de los síntomas anteriores, el paciente puede presentar hipoacusia de transmisión y autofonía (escuchar su propia voz)”, agrega Celedón.
Para evitar estas complicaciones es recomendable usar protectores auditivos. Éstos son aptos y necesarios tanto para niños como para deportistas acuáticos. “El uso de tapones disminuye el nivel de humedad provocado por estar en constante contacto con el agua”, aseguró Luis Ortega.
Para impedir el contacto del agua con el canal auditivo, Gaes, líder mundial en soluciones auditivas, ofrece tapones hipoalergénicos que se hacen a la medida de cada paciente, para evitar contraer enfermedades que puedan dañar los oídos. “Hemos creado este producto, que impide la filtración del agua en los oídos, lo que, a largo plazo, puede perjudicar la audición y con ello la calidad de vida”, explicó Alfonso Mostajo, gerente general de Gaes.
La realización de chequeos auditivos frecuentes es una buena forma de llevar a cabo la prevención. “Es parte fundamental del concepto de bienestar que ofrecemos, por lo que Gaes está siempre a la vanguardia en el desarrollo de productos eficaces en el cuidado auditivo”, agregó Mostajo.
Ante esta situación, Luis Ortega comentó que en Gaes “buscamos que se tome conciencia de la importancia de hacerse chequeos y generar así una cultura de prevención educando a la población sobre cómo deben cuidar sus oídos”.
Compromiso con la salud
Gaes es una empresa española fundada hace casi 60 años en Barcelona, España. Actualmente cuenta con más de 500 centros auditivos en el mundo, distribuidos en América, Asia y Europa. Presente en Chile desde hace diez años, cuenta con 19 centros auditivos ubicados desde Iquique hasta Puerto Montt y es representante exclusivo de audífonos Siemens en el país.
Para más información puede visitar www.gaes.cl, el nuevo portal de la empresa en donde se puede encontrar información complementaria y datos útiles en materia de prevención auditiva.
Gaes cuenta con un sonómetro en caso de que algún medio lo requiera para hacer notas periodísticas, con el fin comprobar in situ los niveles de contaminación acústica presentes en la ciudad o en lugares con alta concentración de ruido.
Datos útiles:
Ejemplos de algunos sonidos comunes
* Respiración: 10 decibeles
* Susurro: 20 decibeles
* Conversación: 60 decibeles
* Tráfico en hora punta: 80 decibeles
* Licuadora: 90 decibeles
* Tren: 100 decibeles
* Motosierra: 110 decibeles
* Avión de reacción: 120 decibeles
* Disparo de escopeta: 140 decibeles
¿Cuándo Hay que Sospechar de un Problema de Audición?
Responder simples preguntas puede ayudar a determinar la existencia de un problema auditivo. Si las respuestas positivas son más de tres, es recomendable visitar a un especialista y así saber realmente si existe un problema y cual es su causa.
¿A veces oye sin entender las palabras?
¿Se hace repetir a menudo las palabras?
¿Pone el volumen de la televisión y la radio más alto que el resto de su familia?
¿Algunos sonidos agradables, pero débiles, como el canto de los pájaros o el sonido del mar, han desaparecido de su vida?
¿Le comentan a menudo “ya te lo hemos dicho varias veces antes”?
¿Le resulta difícil entender lo que le dicen por teléfono?
¿Le cuesta seguir las conversaciones?
¿Tiene zumbidos?
¿Le resulta difícil oír las voces de los niños?